Memoria Terminata, Peliculeando

MEMORIA TERMINATA [-VII-]

Las películas subtituladas tienen cierto aire de desafío para quien se atreve a verlas en una sala de cine. La primera y más evidente es la física: ponemos a prueba nuestra capacidad de visión cuando nos sentamos en la penúltima fila de butacas y desde ahí tenemos que leer las pequeñas letras que aparecen superpuestas a la imagen, siempre en el parte inferior. Como miope que soy, cuando se trata de VOS, no existen las filas más allá de la sexta o séptima; para otros mortales con buena visión, no deja de ser un lado juguetón que siempre le da una emoción inesperada a sentarse en una sala a oscuras (y cada vez más vacía) mientras averiguas hasta dónde llega la calidad de tu vista.

El segundo de los desafíos, más sutil y no siempre efectivo, es de aprender. Porque viendo películas en versión original constituye una herramienta fenomenal para captar y asimilar un idioma de forma oral -probablemente la parte más difícil-; el idioma más habitual, por abundar en número y distribución, es el inglés. Sin ir más lejos, yo mismo he aprendido más viendo películas que en diez años de tediosas y repetitivas lecciones en la escuela/instituto. Y sin darme cuenta, que es cuando realmente estamos aprendiendo.

Por si fuera poco -y lo que voy a decir me parece primordial- el ambiente en las salas de cine en las que se proyectan films subtitulados no tiene nada que ver con el de un multicine: nada de canis, nada de gente que se cree en un restaurante, o en un pub, o en un paraje maravilloso en el que hacerse selfies… quien va a ver una película en versión original respeta el cine y a quienes gozan de él. Es este un aspecto que en mi caso pesa -y mucho- a la hora de decidir ver una película doblada o no. Y casi siempre gana lo segundo. “Eres un poco asocial”, me han dicho a veces. Y en realidad se trata de ser educados o no, de ser respetuosos o no. Veo más asocial no ser capaz de convivir con otras personas que el hecho de querer evitar a zánganos y mastuerzas.

Recomiendo ir a ver una película subtitulada, ni que sea una vez en la vida; nunca se sabe qué puede surgir de esa experiencia.

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Artículos, Peliculeando

ESPECIAL JOHN FORD (I): “EL HOMBRE TRANQUILO” Y “SIETE MUJERES”

Soy declarado y devoto fordiano. No, no hablo del presidente nº 38 de los Estados Unidos; tampoco me refiero a Harrison Ford (aunque también soy un gran seguidor del actor). Hablo de John Ford.

El de las películas del Oeste; sí, el abuelete con un parche en el ojo. Lo admito, adoro a John Ford y por ende todas sus películas (las que ya he visto y las pocas que me quedan por ver), legado imprescindible del mundo cinematográfico.

 

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