“CRÓNICAS DEL AMACRANA”, CUANDO EL LÍMITE ES NUESTRA IMAGINACIÓN

Es difícil encontrar en el panorama literario actual voces independientes y que discurran por senderos alejados de la mercadotecnia invasiva que nos arrasa día tras día. Entre la infinidad de novedades —tantas que todos sabemos que es imposible leerlo todo— siempre surgen pequeños chispazos de originalidad que nos sacan de los thrillers policíacos, los amores imposibles y las conspiraciones histórico-esotéricas.

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LEE, QUERIDO PADAWAN

Sí, voy a hablar de Star Wars. Lo siento, si no eres fan de la saga tal vez tengas la tentación de cerrar la pestaña, de pasar a otra cosa. Pero si me das una oportunidad, tal vez encuentre en las próximas líneas algo interesante y una visión distinta de la Fuerza y los Jedi. Anda, aguanta unos minutos más.

 

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FREUD, STAR WARS Y MUDANZAS

Agarraos, que vienen curvas. Cerradas y mortales.

Es lo que tienen las mudanzas, esas torturas procedentes del mismísimo Averno cuyas consecuencias para la psique humana es tan devastadora como el mayor de los melodramas televisivos. Creo que deberían estudiarse en las facultades de psicología: las mudanzas parecen haber sido inventadas por el mismísimo Freud para continuar su perversa exploración de los traumas, porque, no lo neguemos, cualquier persona que recuerde todas y cada una de las mudanzas que ha sufrido a lo largo de su vida no podrá hacerlo sin sentir esa desazón que le acompañaba a lo largo de aquellos nefastos acontecimientos.

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VIDA DE UN WARSIE [-VI-]

Regla de Dos: filosofía Sith que afirmaba que solo dos Lord Sith podían existir en un momento dado: un maestro para ser el ejemplo del poder del Lado oscuro de la Fuerza, y un aprendiz para ansiar ese poder. La filosofía de dos gobernó a los Señor de los Sith por un milenio, empezando por su fundador Darth Bane.

He crecido con la música de John Williams —y no sólo en Star Wars—, quizás el mayor compositor de la segunda década del siglo XX. Pocos pueden discutir ese hecho, como tampoco que gracias al cine ha conseguido traspasar las barrera de la música y convertirse en un auténtico icono popular. Es innegable que gracias a él mi infancia está plagada de recuerdos cinéfilos imborrables, películas que jamás podré olvidar y que en buena parte han moldeado a ese niño hasta convertirlo en el hombre —creo— que soy ahora.

¿Quién no reconoce la fanfarria inicial de Star Wars? Si no lo haces es que probablemente has dormido muchos años o acabas de aterrizar en el planeta; Williams y su música forman parte del imaginario colectivo de un modo que ni siquiera los que no aman o no les interesa su obra la conocen. Antes de la compra de Disney, todo empezaba con el logo de 20th Century Fox, que daba paso al logo de Lucasfilm y tras unos segundos de espera —En una galaxia muy, muy lejana….—, ¡BOOM! las letras de la saga estallan en tu cara mientras la música atronadora te atraviesa todo el cuerpo. Seas fan o no, si lo vives en un cine no restas indiferente ante semejante proeza. No me canso de verlo, y mi cuerpo no para de repetir el mismo patrón: escalofríos, emoción y ojos humedecidos. Los fans ya sabéis de que hablo; los de ahora y los de antes. Los que descubrieron a Luke, Han y Leia; los que alucinaron con el joven Obi-Wan y se enamoraron de Padmé; y también los que ven en Rey a una heroína increíble. Todos reaccionamos igual ante la fanfarria inicial. Y el resto de las películas, las disfrutamos sin importar el número de veces que las veamos. Yo caí siendo muy pequeño, con seis o siete añitos: por casualidad cacé A New Hope en la televisión y quedé prendado para siempre de la saga y de la música de Williams. Estuve semanas tarareando las melodías que de una manera increíble se habían grabado a fuego en mi cabeza con sólo escucharlas una sola vez. Williams tiene esa magia, la de los grandes.

Cuarenta años después el tipo sigue en la pomada. Al pie del cañón. Con 89 añazos ya ha confirmado que compondrá para el spin-off de Han Solo y para el Episodio IX. No para, ni da la impresión de que quiera hacerlo. Hace poco le hemos podido escuchar en The Post, la nueva película de Spielberg y seguro que el bueno de tito Steve cuenta con él para la quinta parte de Indiana Jones. Incombustible. Y Williams aguantará el tute, porque parece tocado por la divinidad y sigue gozando de una salud envidiable para su edad. ¿Cuántas grandes partituras todavía nos esperan? Ojalá sean muchas.

Ahora los fans han iniciado una campaña en Change.org para que Williams haga un cameo en Episodio IX, una iniciativa que me parece preciosa y que haría justicia —nunca habrá suficiente— a una de las figuras clave de la saga. Aquí tenéis el enlace a la petición.

Ojalá tomen nota los de Disney y podamos verle en la gran pantalla, rodeado de ese increíble universo que él mismo ayudo a cimentar de un modo maravilloso.

COMBATIR LA IMPUNIDAD

Cuando una persona se siente intocable en el ejercicio de un poder que afecta al resto de la población, esa persona puede convertirse en alguien muy peligroso. La fuerza para corromper que viene innata en el ese poder, sumado a la indefectible facilidad para que quienes lo poseen no sean juzgados, ha conjugado a lo largo de la historia una pequeña clase de seres luminosos que se creen por encima del resto de los mortales, cuyos problemas no les afectan y, por ende, les traen sin cuidado.

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VIDA DE UN WARSIE [-V-]

Sith: Conocidos colectivamente como la Orden Sith, eran una organización antigua de usuarios que utilizaban el lado oscuro de la Fuerza. Emergiendo como una facción divergente de la antigua Orden Jedi, los Sith se convirtieron en enemigos mortales de los Jedi y lucharon contra ellos en numerosas guerras.

Mi estantería no da para más. Son dos, más bien pequeñas, de esas que Ikea vende a mansalva. Color blanco apagado, cinco baldas algo delgadas en las que se amontonan libros, películas… y últimamente cómics y funkos de Star Wars. Demasiadas cosas para tan poco espacio.

Llegados a este punto me planteo dos opciones, y creo que son combinables: hacer un poco de criba literaria y aumentar el espacio de almacenamiento. Lo primero es cuestión de ponerse a ello, sin prisa pero sin pausa: pensar bien qué libros quiero conservar, qué autores y autoras merecen acompañarme con los años para luego, con los libros que no vaya a conservar, dejarlos en lugares públicos, donarlos o dárselos a conocidos. Sé que tengo que hacerlo y sin embargo me cuesta, sufro de una suerte de síndrome de Diógenes literario que me impide muchas veces vaciar la mochila de libros que acumulo semana tras semana. Es uno de los propósitos de este año, deshacerme de por le menos la mitad. Una locura necesaria.

Lo segundo, el aumento espacial, tendrá que esperar varias semanas por culpa de una inminente mudanza que me tendrá muy ocupado —y preocupado— el primer semestre del año. Y de momento me hallo en la fase inicial, quizás la peor: encontrar un piso que no me deprima demasiado, que no me desangre la cuenta bancaria —cosa difícil— y que mejore mínimamente el pequeño agujero en el que vivo. Porque necesito espacio para acomodar todo lo que vaya a llegar.

Porque están por llegar más funkos y cómics, además de novelas sobre Star Wars. La última acaba de llegarme esta mañana: se trata de Lineaje, una novela que abarca los años previos a The Force Awakens y nos desarrolla todo el ambiente político en la Nueva República, algo que muchos fans demandaban de la nueva trilogía y cuyas respuestas tal vez hallen en esta novela de Claudia Gray. Por mi parte tengo ganas de leerla, ya que al parecer ahonda en los conflictos que tiene Leia con respecto a su padre —nada más y nada menos que Darth Vader— y al miedo que le provoca vislumbrar su sombra en su hijo Ben. A priori, una sinopsis más que interesante y que puede arrojar un poco de luz a esos 30 años que transcurren entre los episodios sexto y séptimo. Y estoy seguro que llegarán más novelas y cómics que irán rellenando esos enormes huecos, algo a lo que estaré más que atento en el futuro más próximo. Por ejemplo, estoy seguro que de un modo u otro —cómics, libros, hasta una serie…— nos hablarán del período de la Nueva Academia Jedi que Luke crea después de Return of the Jedi; también creo que se explorará ese conflicto entre Ben y Luke, algo que sólo se nos muestra en unos segundos de flashback en The Last Jedi. Ahí hay mucho material, pues se sabe que Ben Solo y Luke Skywalker recorrieron la galaxia en busca de personas sensibles a la Fuerza para fundar la Academia.

En el horizonte, más cómics galácticos y figuras funko vendrán a sustituir el espacio ganado gracias al cambio de piso —espero—, los nuevos muebles y esa criba que para entonces será más que evidente. Sospecho que en unos años mi colección particular tendrá mucho de Star Wars y un poco del resto de cosas del mundo -libros y películas que no hablan de esa galaxia tan lejana-, una desigual acumulación de cultura que no hará sino reafirmar mi vena más warsie.

EL CINE QUE 2017 NOS DEJÓ

La tradición navideña tiene desde hace unos años una difícil contrincante: las listas de lo mejor y lo peor del año. Periódicos, revistas, vídeos en Youtube, podcasts… Los medios se inundan con centenares de ránquines en los que se destacan películas, libros, discos…, siempre según unos criterios personales y que tienen la virtud de generar un debate que considero sano y necesario.

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