Memoria Terminata

MEMORIA TERMINATA [-VIII-]

Leo últimamente que el mundo cultural se encuentra agitado ante un futuro que pinta negro para casi cada arte -literatura, música, pintura…-, un horizonte que a cada minuto se vuelve más borroso e impredecible, más inclinado a una época de escasez que de bonanza.

¿No ha sido acaso así siempre? Si sacamos de la ecuación a los grandes nombres, los grandes creadores de nuestra Historia -e incluso algunos de ellos podrían ser incluidos en la ecuación-, ¿acaso el resto de artistas no han tenido que bregar siempre en un mundo que los mira de forma extraña, que los arrincona, que no les presta atención? La demanda que se exige hoy en día -y de la que formo parte, no lo voy a negar- y por la cual se implora una mayor implicación de la población en todo lo referente a la Cultura no deja de ser una ensoñación, una utopía en un mundo que jamás en su historia le ha prestado la más mínima atención a los libros, a los cuadros… si acaso a la música y el cine, pero al final han entrado a formar parte del “club de los bolsillos rotos”.

Ser artista, para la gran mayoría de la gente, no se considera una profesión. Al menos no como puede serlo una abogada, un médico o una administrativa; el pensamiento soterrado por el cual un gran espectro de la población se cree con el derecho a no pagar por la Cultura convierte a los que intentan vivir de ella en poco menos que practica de un modo muy pasional sus hobbies. Así pues, ¿por qué pagarles un sueldo si el producto que me ofrecen lo intento conseguir gratis?

De esa pregunta surge el gran problema que hoy en día vive el mundo cultural, que no deja de ser también una parte intrínseca de lo que ha sido siempre su existencia: un continuo baile por la cuerda floja, a caballo entre la creación artística y las finanzas para llegar a fin de mes. Quien no está en ese mundo no lo entiende, no contempla esa creación como un trabajo verdadero y no paga por ello. Y si tiene que hacerlo, se lo pensará dos veces antes de soltar dinero.

Poco dinero y mucho que expresar, esa es la dualidad de un artista. Siempre lo ha sido, por lo que probablemente siempre lo será. Dudo de que llegue el día en el que la sociedad alcance un verdadero interés en la Cultura. Hoy en día esas dudas son mayores que nunca.

Tal vez en ese ejercicio de equilibrio se encuentra la verdadera inspiración.

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